30 May Diferencia entre lavanda, espliego y lavandín
Esta es una pregunta muy recurrente en la visitas al campo.
Aunque pertenecen a la misma familia y visualmente parecen la misma planta, ¡no lo son! Tienen sutiles diferencias que las hacen más o menos adecuadas para diversas afecciones
El espliego de flores color violeta pálido dispuestas en espigas laxas en la punta del tallo largo, proporciona un aceite esencial llamado «de emergencia», considerado «milagroso» ya que casi instantáneamente, puede aliviar y curar quemaduras graves y picaduras de avispa. Si se da el caso de haberlo necesitado en estas circunstancias, habrá quedado demostrado que es una medicina en toda regla.
La lavanda angustifolia es un hito en la aromaterapia moderna. Su perfecta inocuidad y su excelente tolerancia, combinadas con su extraordinaria eficacia, han contribuido ciertamente a considerarla protagonista en toda farmacia aromática como es debido. El enorme número de indicaciones que trata este aceite esencial lo sitúa dentro de la definición de panacea universal.
Si utilizas la lavanda en un algodón o en un trozo de madera la puedes colocar en el armario para alejar las polillas y dejar en la ropa un agradable aroma. En el cuello del pijama o en la funda de la almohada favorece un sueño reparador.
El lavandín es resultado de la hibridación de la lavanda y del espliego silvestre. Sus cualidades son que es más rico en esencia, pero con características botánicas y farmacológicas similares a sus progenitores. Empleado a diario en difusión atmosférica mediante difusor eléctrico, proporciona un estado de bienestar y de relajación que favorece la comunicación entre individuos frecuentemente estresados. Si se difunde en una habitación durante 30 minutos antes de acostarse, ayuda a conciliar un sueño tranquilo, apacible y reparador.